Quedan dos días para las elecciones en el estado español y la cosa se pone por momentos cruda. Parece que nadie duda que el Partido Popular ganará las elecciones por goleada cumpliendo los designios de la sociologia española que define a los ciudadanos españoles como de derechas y conservadores, o los que se podría definir también como ciudadanos de centro, de los de ni fu ni fa.
Mientras en el plano de la Real Politik se reemplazan politicos por banqueros, en el plano social, cada vez mas gente se hecha a la calle al margen de siglas o partidos, escenario en el que la clase política denominada de izquierdas se ha visto desbordada por las nuevas corrientes manifestadas en movimientos sociales de los mas variopintos. Así en Grecia, en Italia, en EE.UU. y/o en España miles de personas tomaron las calles y en la mayoría de los casos se enfrentaron al poder establecido, no en vano, hubo detenciones en casi todas las ciudades en donde hubo protestas.
Lo vivido ayer a nivel global indica no solo un hartazgo de la sociedad sino también una perdida del miedo. Ayer se pudo ver a estudiantes, trabajadores y parados, tod@s ell@s indignad@s y valientes, cuestionando a una autoridad endiosada que atendiendo los mandatos de sus amos, han tomado como rehenes y subditos a los ciudadanos, obligados a padecer las consecuencias de su inhumanas decisiones.
En esto, llevo preguntandome días si merecería la pena votar y a quién hacerlo. No soy una persona que haya votado nunca no solo por no sentirme representado por ninguna fuerza política sin0 por dudar razonablemente del sistema de representatividad que ofrecen nuestras modelicas democrácias. Hoy he encontrado la respuesta, por conciencia no votaré. No votare porque la izquierda que yo deseo no existe como partido ya que es aquella conformada por personas libres, con la ética como un valor y que con su vida dan ejemplo al margen del discurso que se puede esperar de ella, tanto de puertas de su casa para adentro como fuera de ella. No votaré porque creo en el hombre nuevo que decía el Ché, ese hombre nuevo que se esta forjando en las plazas y en la batalla griega al margen de despachos y discursos engañabobos, ese hombre nuevo del cual tendremos que aprender los que hemos llegado tarde a la revuelta. No votaré porque la resistencia se da en la calle y no en los parlamentos donde las voluntades son cooptadas y las ideas asimiliadas. No votaré porque ya va siendo hora de no delegar la responsabilidad de ejercer la ciudadania e imponer criterios de sentido común, de usar la lógica con criterios de humanidad, y de practicar una solidaridad activa creando cooperativas y organizaciones que trabajen en red para construir el nuevo futuro, el de los seres humanos frente al de los mercados. Por eso invito a CREAR, GOZAR, PROTESTAR, REBELARSE, DESOBEDECER y a hacer de todo esto una manera de VIVIR en REBELDÍA PERMANENTE con una actitud incomoda con la que confrontar la vida diariamente, como buen ejemplo nos estan dando los compañeros griegos! Que cada uno actúe en conciencia, a mi la mia me dice que ningún partido es merecedor de que yo le delegue mi entusiasmo, mi tiempo, mi confianza y la abdicación de mis ideas.
Tal vez, hay que comprender el momento histórico que estamos viviendo para darse cuenta que con los votos nada cambiará, solo el nombre del gestor y del que le hará oposición. Tal vez, las izquierdas deberían de dejar de pensar en votos y comenzar a pensar como mantener las calles llenas de gente de manera ininterrumpida para paralizar un país, algo que desde los años 90 no sucede en el estado español con la que ha caido en todo este tiempo, y es que si se quiere, se puede. Y si alguna izquierda gana impulso en estas elecciones, desde luego no será por lo bien que lo ha hecho, sino por la generosidad del PSOE que ha brindado tanto a unos como a otros una maravillosa oportunidad de hacerse notar. Se acabó el circo, yo no os voto!
