Proyectos y negocios
A veces uno se equivoca y se ve envuelto en proyectos que posteriormente los descubre como trampas, como negocios encubiertos tras la fachada de un trabajo social con las capas más desfavorecidas de la sociedad. A pesar de que puedan existir donaciones o apoyos puntuales a determinados proyectos sociales, ese no es el eje principal ni los valores de la solidaridad son los que predominan detrás de estos negocios; el negocio es el negocio en el estado español, en Nicaragua o en EE.UU.
Como me he acordado de Cristina, la colega de Acerca Comunicación, cuando tras una entrada en mi perfil de Facebook completamente motivado en desarrollar algún proyecto por estas hermosas tierras ella me avisaba; “observa, escucha, aprende y luego proyecta”. Sabia Cristina.
También, en esta situación de “semi invalidez” por la rotura del peroné, no es difícil acordarse de las propuestas que me hicieron desde diferentes lugares del mapa para incorporarme a proyectos interesantísimos; Claudia desde Chile, Camila desde Patagonia, Eduardo desde Isla Margarita en Venezuela, Mustafá desde Líbano…. Y elegí Nicaragua y un proyecto hueco … Si no hubiera conocido a algunas de las personas que me ofrecieron incorporarme a sus proyectos, no me sentiría triste al saber que en esos proyectos hubiese encajado y sin duda la decepción no hubiera existido, pero bueno, toca confrontar lo que ha venido; una pierna rota, mes y medio o dos meses de total reposo y luego a reiniciar de nuevo la etapa nicaragüense pero esta vez poniendo yo el ritmo, eligiendo o emprendiendo un proyecto tras tenerlo claro y conocer bien el terreno, y a seguir sembrando sonrisas.
Mercados, Europa y la nuevas oligarquías
Son ya tres días de convalecencia en un backpakker a píe de playa en la costa pacífica de Nicaragua. Las vistas al mar desde el pequeño chamizo desde el que escribo relajan el espíritu y ocasionalmente se me alegra la vista con pequeños tortuguillos que salen de la arena recién roto el huevo corriendo hacia el mar, dando un toque de ternura puntual a esta incomoda estancia. En la noche, un mar bravo se agita omnipresente rompiendo el silencio como si quisiera que le tuviéramos presente en nuestros sueños.
Los compañeros con los que comparto habitación se van rotando casi a diario, es lo que tiene alojarse en una habitación compartida, pero hay un sueco y una británica con los que ya se ha establecido una interesante sintonía al llevar dos días aquí y comenzamos a hacer planes para comidas y cenas compartidas dado que tienen pensado quedarse en el hostal unos quince días.
Son muchas las ideas que a uno le pasan por la cabeza cuando sabe de dónde viene, qué es lo que deja atrás y hasta donde es capaz de llegar. Podría ser que lo que surgió como unas vacaciones de hacer algo diferente se convierta en un exilio permanente. Todos los días llegan noticias de Europa y el panorama se ve aterrador, despidos, recortes, pérdida de derechos civiles, dictaduras, etc. Cada día tengo más claro y se me hace más evidente que nuestra democracia es una pantomima llena de resortes que solo los cuatro listos de turno saben manejar mientras la gran masa los padece y obedece sin herramientas reales con las que hacer frente a sus tejes y manejes. Es como si comenzase la hora de utilizar y reivindicar un nuevo lenguaje y unas nuevas prácticas echando una mirada atrás en la historia viendo que es lo que se puede rescatar apoyándolo en nuevas estrategias desarrolladas en la resistencia durante años, ¿internet?. De momento, desde la distancia, se me ocurren algunas palabras que pueden dar contenido a unas prácticas cada vez más necesarias; sedición, resistencia, cooperativismo, insumisión, organización, ¿clandestinidad? Todas estas palabras formaron parte del lenguaje de los ciudadanos franceses, británicos, italianos y griegos, en la segunda guerra mundial contra la ocupación de la Alemania Nazi de sus países. Los ciudadanos españoles nos revelamos contra la ocupación francesa. Las bombas matan pero los malos políticos también.
Aquí en Nicaragua es fácil ver los procesos, los cambios, ya que se dan a pie de calle y las personas son protagonistas de los mismos. Se cuenta con la gente, se la escucha mejor o peor pero se la escucha y atiende, a diferencia de Europa donde el ciudadano ha pasado a ser un mero súbdito consumista como ente pasivo. También es fácil de ver como la nueva colonización en Centro América es sutil y económica; la mayoría de los negocios de éxito son propiedad de extranjeros y enfocados a los extranjeros, manteniendo al margen a una sociedad que no puede permitirse los lujos de cafés a 3 euros, menús a 6 euros o borracheras infinitas por 12 euros. Es como si existiesen sociedades paralelas y a la parte pudiente no le importase en absoluto el devenir de la parte excluida, siendo esta únicamente atendida por organizaciones sociales o por un debilitado estado que nunca se llegó a formar y está siempre en construcción, falto de recursos aunque con voluntad.
Algo escuche ayer de que el gobierno sandinista pretendía poner coto a esta situación obligando a que los guías fueran nicaragüenses y que los extranjeros solo pudieran ser acompañantes o auxiliares. Esta iniciativa cubriría la inquietud de miles de nicas que se han formado en ciencias ambientales o en turismo y que ven sus espacios copados por “gringos”, de los cuales no tienen opción de beneficiarse en absoluto. Creo que realmente harían falta muchas más iniciativas en este sentido, como por ejemplo obligar a las empresas extranjeras que trabajan en territorio nica en los más diversos ámbitos a que el personal contratado fuera nativo y con unos salarios ajustados a las necesidades reales, y no como sucede ahora que familias enteras sobreviven con salarios de 80 o 100 dólares al mes.
Y si, es un discurso contra la globalización de la pobreza y la liberalización de los mercados, representados en Europa por la élite política y económica y en este país por empresas coreanas que controlan flotas pesqueras y maquilas en donde la explotación es sobrehumana, que controlan el turismo y los ventajosos beneficios que los euros o los dólares proveen, en definitiva, es un discurso contra la clase política europea que no quiso mirar a Islandia y contra la nueva oligarquía extranjera que se ha apoderado de los sectores estratégicos nicaragüenses en los que los autóctonos cobran salarios ínfimos que les condenan a la miseria. En Nicaragua, esta nueva oligarquía se ha beneficiado de jugosos acuerdos fiscales con los anteriores gobiernos y de la necesidad de supervivencia de la gente más humilde para imponer condiciones laborales leoninas que esperemos se corrijan con este nuevo gobierno sandinista. En Europa, poco futuro veo a corto plazo aunque tengo plena confianza que la nueva situación, en l que los banqueros se han quitado la máscara y ya son ellos los que gobiernan abiertamente en Grecia e Italia por ejemplo, ayude a despertar conciencias y mirar a otros procesos como los que se están dando en América Latina o en Egipto y Túnez donde sin duda mucho podremos aprender.
La Flotilla, un tema de debate con los turistas israelíes en cualquier parte del mundo
En un ambiente de viajeros es común hablar de los sitios que ha visitado, de la gente con la que ha compartido y de los futuros destinos. Dentro de esto, es curioso ver cómo los ciudadanos israelíes, con los que aún no he tenido que compartir directamente, se pasean durante mínimo un año por América Latina haciendo todo tipo de extravagancias que les ha hecho ya populares por su chulería. Me comentaba una nueva amiga británica como en varios lugares de América Latina se había encontrado con este tipo de personajes que tras tres años de servicio militar viajaban a todo tren por estas tierras y como intentaba poner en debate con ellos las crueldades que hacían contra los palestinos. Por casualidad, siempre encontraba alianzas de viajeros alemanes, suecos e incluso estadounidenses en sus críticas durante los debates. Hablando con ella he comprendido rápido su empatía por la causa palestina cuando me ha comentado que estuvo varios meses entre Belén y Jerusalén. Tras horas de cuestionamientos por un lado y de justificaciones por el otro, terminaban en la barbaridad más reciente cometida por estos soldados, el ataque a la Flotilla, ataque que los soldados, al igual que el embajador Shultz en su momento, justificaban porque íbamos a llevar armas a Hamas…. Ha pasado un año y medio desde aquél ataque pero ciertamente me alegro de que siga formando parte de los debates nocturnos de los hostales y backpakkers por estas tierras, algo que según me ha confirmado mi nueva amiga, no es puntual ya que es algo que ha visto reproducido en Bolivia, Perú, Costa Rica, Panamá y ahora aquí en Nicaragua. Incomoda a estos militares disfrazados de turistas que no les acepten la versión oficial y encima que les detallen sus crímenes que muchos de ellos ni conocen por haber hecho la mili en oficinas.
Me imagino que en algún momento me tocará encontrarme con este tipo de personajes por aquí, y bueno, de momento cuanto menos sepan de mi mejor…. El anonimato será la mejor de las garantías de seguir trabajando por Palestina y tras este encuentro con mi nueva amiga, tengo la seguridad que algunos de los europeos que por aquí viajan son nuestros mejores portavoces no dudando en confrontar a estos soldados disfrazados de turistas haciendo un trabajo excelente de guerrilla dialéctica.
Como veis en estas reflexiones mi cabeza es un hervidero de temas, de sensaciones y sensibilidades que espero en los próximos meses poder ir desgranando con más datos de una manera más profunda.
Se dice que desde la distancia se observa todo mucho mejor y uno puede ser mucho más objetivo e incluso racional, veremos si lo consigo.
