
Causas de las guerras
Oriente Próximo esta cambiando mucho mas rápido de lo que podemos llegar a comprender pero lo que a estas alturas no escapa a nadie que se quiera enterar es que tras la intervención en Líbia de la OTAN, no hay duda de que ni los procesos de cambio han sido espontaneos ni se nos ha dicho la verdad a través de los medios de comunicación.
Mirando los sucesos país a país a través de los medios de comunicación es dificil encontrar una neutralidad real en sus informaciones que nos permita hacernos la idea de quién es quién y cuales son las motivaciones reales de los continuos sucesos de los cuales nos informan.
En el caso libio, testimonios de leales al regimen o analisis medianamente rigurosos sobre las condiciones de vida de los libios en la era Gadaffi, muy por encima de la media de sus paises vecinos, y que tras el conflicto esta por ver las mejoras en la cálidad de la mayoría de la población, quién hará la reconstrucción del país y cuales son los nuevos intereses creados. Tras la de demonización de Sadam Hussein y de Bin Laden, una parte de la Comunidad Internacional, con Francia y EE.UU. en la cabeza y el gobierno español, entre otros, de escudero, decidió demonizar al lider libio con el que pocos meses antes todos estos lideres habían mantenido excelentes relaciones.
En todo este proceso, solo algunos medios de comunicación se han hecho eco de las denuncias de abusos por parte de “los rebeldes” hacía la población pro Gadafi o los negros que ha venido realizando Human Rigth Watch desde hace meses. No se ha oido ni una sola palabra por parte de la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional de perserguir a estas milicías por la vulneración de derechos humanos, algo cuanto menos sospechoso.
Tras dar por concluida la guerra en Líbia, Mahmud Yibril, lider del Consejo Nacional de Transición anunció de que el país se regirá por la ley islámica levantando ampoyas, aparentemente, a los que hasta ahora habían sido sus aliados, aquellos que con sus bombardeos hicieron posible el cambio de regimen.
En el caso de Egipto, hace pocos días que supimos que en sus cárceles se sigue torturando como en la era de Mubarak con total impunidad como si nada hubiera cambiado. La nota discordante es Mubarak, que lejos de acabar como los otros lideres árabes derrocados y reclamados por el TPI, esta siendo juzgado en su país con aparentes beneficios. La noticia de los asesinatos en las cárceles egipcias rememora la muerte de Jalid Said, el preso egicpció asesinado que encendió las protestas en El Cairo y pone en evidencia el supuesto proceso de cambio que significaba la caida de Mubarak. Algo destacado en este contexto son los sospechosos ataques a la minoría copta y el uso que se hace en algunos medios de comunicación de esos ataques para demonizar al nuevo islam político que está surgiendo en Egipto. El enfoque tendencioso que se dan a estos acontecimientos indican un intento de desestabilización bajo el pretesto de conflictos sectarios, casualmente despues de que musulmanes y cristianos se manifestasen conjuntamente en la plaza de Tahir hasta la caida de Mubarak. No es dificil encontrar en El Cairo personas de diferentes confesiones dispuestas a hablar con medios de comunicación y desmentir las teorias de un conflicto sectario, algo que también nos vendieron de Iraq, pero ese tipo de testimonios estan completamente ausentes de los grandes media.
En Túnez, recien celebradas las elecciones, el partido islamico Al Nahda se hizo con la víctoria con un 44% de los votos tras varios meses de conflictos internos una vez apartado del poder Ben Alí.
Tras la víctoria electoral de los islamistas en Túnez y tras la ejecución extrajudicial de Gadafi que afianza en el poder de la nueva Líbia a los movimientos islamicos, no son pocas las voces que interesadamente se levantan alarmando de lo que supone este tipos de movimientos en el poder, hoy si, autorizados por occidente. Hay que recordar la víctoria del FIS en Argelia y el golpe de estado dado por el ejército en 1991 con el aval de los países europeos que en esa época consideraban un riesgo los gobiernos islamicos. Parece que ha llovido mucho desde entonces y nuevos vientos corren por oriente.
Ahora Siria está en el punto de mira. El regimen de Bashar Al Asad, heredado de su padre, ha mantenido durante muchos años un ferreo control sobre la oposoción y sobre todo aquello que podía incomodar el lideradgo baazista. Aparentemente, una parte importante de la sociedad siria se ha revelado motivada por los acontecimientos que han venido sucediendose en el resto de paises antes citados y decidido hacer frente en las calles al regimen de Al Asad, quién a sangre y fuego viene poniendo orden en ciudades como Hama, Homs o Deir Ezor.
Hace pocos días, el New York Times hacía público que Turquía daba apoyo al recien nacido Ejército Sirio Libre que opera desde su territorio con el coronel Riad El Asaad al frente, complicando mas si cabe la situación del Al Asad en Siria en esta deriva intervencionista turca. No es dificil encontrar en los diferentes foros políticos y en youtube videos de los insugentes sirios en donde las proclamas islámicas son una constante recordando imágenes ya vistas de Sirte, Misrata o Bengasi.
Analizando por encima los escenarios descritos, es imposible no recordar el famoso discurso de Obama en la Universidad de El Cairo en el que afirmaba que “EE.UU. nunca ha estado ni estará en guerra con el Islam”. Mirando los diferentes escenarios y los resultados de los conflictos que se estan viviendo en Oriente Próximo y en sus zonas perifericas, Obama y sus aliados podrían estar llevando a cabo una purga entre sus antiguas amistades para cambiar de gestores y llevar a los movimientos islámicos al poder bajo el falso pretesto, pero muy comercial, de la protección de los civiles de sus tiranos; se ha pasado de las “guerras preventivas” de Bush a las “guerras humanitarias” de Obama y Sarkozy, con el fin de adquirir mas ventajas de las que sus antiguos amigos les proporcionaban. Ganar la opinión pública con el humanitarismo bélico, y las riquezas, bien comerciales o bien estrategicas, que estos países pueden aportar a occidente resulta del todo evidente sobre todo despues de ser testigos directos de como se han fraguado algunas de las intervenciones como la de Líbia.
No parece descabellada la conclusión de que esta estrategía intervencionista podría haber sido elaborada en algún despacho de los servicios secretos alemanes, américanos o franceses e incluso en algún despacho compartido entre todos ellos. La historía nos ha enseñado que, como potencias colonizadoras, estos países nunca han dudado de hacer y deshacer a su antojo en aquellos lugares pretendidos recurriendo a guerras brutales cuando así ha convenido. Iraq ostenta la cifra record de la última década con mas de un millón de muertos y Líbia cifra en decenas de miles los muertos por los bombardeos de la OTAN.
Tal vez estemos siendo testigos de la ejecución de un programa elaborado minuciosamente en los despachos de nuestros criminales líderes del que de momento ningún medio de comunicación ha escrito, y del que ni tan siquiera han preguntado. Solo el tiempo y las memorias de alguno de estos líderes nos sacaran de una duda mas que razonable. Lo que si es claro es que a la mayoría de los mortales nuestros líderes nos tratan como si fueramos menores de edad; no nos cuentan la verdad y sin duda alguna nos mienten.
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